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Presentación

Veinticinco años no son nada: un hálito de esperanza


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Asensio López Santiago. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Director médico del Área IX de Salud del Servicio Murciano de Salud. Murcia

 

Para contactar:

Asensio López Santiago: alopez@semfyc.es

 


 

Una nueva generación de profesionales está edificando la nueva esperanza de las actividades comunitarias. Aquellos que disfrutaban de su más tierna infancia en los remotos tiempos que vieron nacer el Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria (PACAP) están siendo capaces de construir un nuevo futuro.

 

La realidad nos está sorprendiendo: el motor de las actividades comunitarias en Atención Primaria ya no solo corresponde a esos «sabios, extravagantes y románticos» médicos de familia que enarbolaban, y aún enarbolan, la bandera de Alma Ata. No, las fuerzas motrices están cambiando: en el momento actual son oleadas de nuevos profesionales, procedentes de diversos colectivos, los que han entendido que la salud de las personas y de los pueblos se encuentra, especialmente, fuera de las estructuras del sistema sanitario.

 

Los avatares en estos últimos 25 años poco, o más bien nada, han facilitado el desarrollo de la salud comunitaria. Es aconsejable recordar alguno de ellos, pues este presente solo podemos entenderlo con la ayuda de nuestra «memoria histórica». Una muestra de estos avatares han sido, y siguen sin extinguirse, los siguientes: se ha ofrecido a las personas la idea de que la salud es otro más de los bienes de consumo que es posible comprar; se ha conservado la idea de que los médicos tienen el poder omnímodo de resolver cualquier enfermedad; se ha venerado el hospital como lugar de culto para el bienestar de las personas; se ha tratado a la Atención Primaria como al «hermano pobre» del sistema sanitario; se ha mantenido una autocracia en el modelo de entender la salud: «todo para las personas, pero sin las personas».

 

Sin embargo, estamos en un momento en el que se impone una fuerte corriente de cambio. Se trata de una fuerza que puede convertirse en una corriente imparable. Estamos asistiendo a un momento en el que está comenzando a suceder una transición en el modelo de atención a la salud. Estos son algunos de los elementos que lo apoyan: es generalizada la percepción de que los sistemas sanitarios han entrado en una crisis de supervivencia; además, son múltiples los lugares que acumulan las experiencias dirigidas a encontrar nuevas prácticas en salud, cada vez más orientadas a la participación e implicación de las personas; y todo esto se acompaña de una creciente implicación de jóvenes profesionales que buscan con cotidiana normalidad, pero con fuerza reivindicativa, nuevos modelos de trabajo para participar en mejorar la salud de los pueblos y de las personas.

 

Hemos de tener los ojos bien abiertos, pues nos encontramos en los inicios de una década de esperanza. De nuevo, una vez más, tenemos la oportunidad de aportar mimbres para mejorar las condiciones en este mundo en el que vivimos. Para ello es imprescindible que los profesionales nos comprometamos y no dejemos pasar esta corriente de cambio y tengamos la confianza de que la suma de nuestros esfuerzos contribuirá a facilitar, un poco más, la vida de las personas.

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Comentarios


  1. Enviado por Ana Bustinduy el 22 Noviembre, 2016 a las 18:19    

    Gracias por la reflexión, me reconcilia con la profesión

  2. Enviado por Jesus el 23 Noviembre, 2016 a las 8:20    

    Gente corriente crea una corriente de gente, una trasmisión de esa fuerza de cambio.

    Gracias por tu reflexión

  3. Enviado por Jesus el 23 Noviembre, 2016 a las 8:21    

    Gente corriente crea una corriente de gente, una trasmisión de esa fuerza de cambio.

    ¡Gracias por tu reflexión!

  4. Enviado por Aurelio Duque Valencia el 26 Noviembre, 2016 a las 9:52    

    Qué gran chute de ESPERANZA¡¡¡ Las DESIGUALDADES y a los DETERMINANTES DE SALUD se trabajan fuera del Centro de Salud. A la corriente de cambio, añadir más flujos de confianza y de participación, le vendrá muy bien.
    ABIERTOS a los cambios, a la esperanza, a la confianza: esa es la FUErZA MOTRIZ de la AP. El futuro será trabajar CON las personas y CON las comunidades de los barrios, de los pueblos y las ciudades.

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